Altura de capa: qué mejora de verdad al bajarla

Por · escrito y revisado a mano

Pones la mitad de altura de capa para que el logotipo salga más fino. La impresión pasa de cuatro horas a ocho. Y el logotipo sale exactamente igual.

No has hecho nada mal. La altura de capa mejora una cosa muy concreta, y casi nadie sabe cuál es, así que se paga el doble de tiempo por un detalle que no iba a cambiar.

La respuesta corta es que solo afecta a lo que se ve de perfil. Lo que mira hacia arriba sale idéntico, lo pongas como lo pongas.

Lo que vas a poder hacer al terminar:

  • Saber qué detalle mejora al bajarla y cuál no se inmuta.
  • Dejar de bajarla por debajo del punto donde deja de compensar.
  • Usar el ajuste que evita tener que elegir un solo valor.
comparacion de dos alturas de capa en el perfil de una pieza

Lo que la altura de capa cambia, y solo eso

Empecemos por lo que hace, porque el fabricante lo escribe sin rodeos y abarca menos de lo que casi todo el mundo supone.

Según la documentación de PrusaSlicer sobre capas y perímetros, este ajuste «es el factor principal que afecta a dos cosas: el tiempo de impresión y la resolución vertical».

Dos cosas. Ni el detalle en general, ni la precisión de la pieza, ni la resistencia. Tiempo y resolución vertical.

Solo cambia el perfil Capa gruesa Capa fina Escalones más pequeños, nada más
Los escalones que ves de lado se hacen más pequeños. Ese es el cambio entero.

Lo que no mejora, y es justo lo que esperabas

Aquí está el malentendido que cuesta horas de máquina, y la documentación lo desmonta con un ejemplo que se entiende a la primera.

Dice literalmente: «ten en cuenta que la altura de capa cambia solo la resolución vertical. Por ejemplo, un texto en relieve paralelo a la cama se verá igual con cualquier altura de capa».

Léelo con tu pieza en la cabeza. Si el detalle que quieres afinar está en la cara de arriba —un logotipo grabado, unas letras, un dibujo— bajar la altura de capa no le va a hacer absolutamente nada, porque ese detalle se dibuja en el plano horizontal.

Dos detalles distintos De lado: mejora Baja la capa Arriba: no Otra boquilla
El detalle de la izquierda vive en la altura. El de la derecha vive en el plano, y la altura de capa no llega ahí.

La misma página remata con la salida correcta: «si buscas más resolución en el plano XY, mira boquillas de otro diámetro». Qué gana y qué pierde cada diámetro lo desarrolla la guía de boquillas.

El suelo: por debajo de 0,10 mm dejas de ganar

Existe un punto a partir del cual seguir bajando solo cuesta tiempo. Y no es una opinión de foro: lo pone el propio fabricante.

«En general no recomendamos bajar de 0,10 mm, porque la mejora en calidad de impresión con capas de 0,07 o 0,05 mm es relativamente pequeña y los tiempos son bastante más largos».

Merece la pena traducir eso a la práctica, porque las opciones de 0,05 están ahí, en el desplegable, tentando.

AlturaQué esperar
0,05–0,07 mmMejora pequeña sobre 0,10 y tiempos muy largos
0,10 mmEl suelo útil según el fabricante
0,15–0,20 mmEl terreno normal para casi todo
0,25–0,30 mmPiezas grandes y prototipos, capas visibles
💡 Tip: antes de bajar la altura, lamina la pieza dos veces y compara las horas. Es el mismo gesto que sirve para todo en el laminador, y aquí evita el error más caro: doblar el tiempo de máquina a cambio de una mejora que no ibas a notar.

El techo lo tienes decidido de antemano y no depende de ti: lo fija el diámetro de tu boquilla. Esa relación, con sus rangos por diámetro, la desarrolla la guía de boquillas que enlacé arriba.

Lo que cuesta cada paso, en horas

La otra mitad de lo que gobierna este ajuste es el reloj, y ahí la documentación es igual de directa: «eligiendo alturas de capa mayores puedes acortar mucho el tiempo de impresión, a costa de capas más visibles».

La tentación es hacer la cuenta de cabeza y suponer que la mitad de altura son el doble de horas. No lo hagas, porque el laminador no funciona así de limpio.

Tu programa aplica sus propios frenos —tiempo mínimo por capa, límites de aceleración, caudal máximo del hotend— y ninguno escala con la altura de capa. La estimación puede desviarse bastante de la regla de tres, y por qué ocurre lo cuenta la guía de por qué una impresora va lenta.

Así que la única cuenta fiable es la que hace la máquina. El gesto es de treinta segundos:

  1. Lamina tu pieza con la altura que usas ahora y apunta las horas.
  2. Cámbiala un escalón, arriba o abajo, y vuelve a laminar.
  3. Compara las dos cifras con el modelo delante y decide si esa diferencia te compra algo.

Casi siempre pasa lo mismo: el salto de horas es mucho mayor de lo que uno esperaba, y la mejora visible mucho menor. Verlo una vez con tus propias piezas vale más que cualquier tabla.

La primera capa juega aparte

Este detalle sorprende a mucha gente y explica por qué una pieza a 0,05 mm sigue agarrándose bien a la cama.

La primera capa tiene su propia altura, independiente del resto. La documentación lo justifica así: «al imprimir con capas bajas puede que quieras hacer más gruesa la de abajo para mejorar la adherencia a la cama».

Y da su valor de fábrica, que es un dato concreto y comprobable: «los perfiles de impresión de Original Prusa usan siempre 0,20 mm como altura de primera capa».

Un detalle que ahorra trabajo: ese valor no tiene por qué ser un número fijo. La documentación explica que «puedes expresarlo como valor absoluto —0,20 mm— o como porcentaje de la altura por defecto, pongamos un 150 %».

Con el porcentaje puesto, el perfil se adapta solo. Cambias la altura general y la de abajo se recalcula en proporción, sin que tengas que acordarte de tocar dos sitios.

La de abajo va aparte Finas Gruesa Cama Detalle arriba, agarre abajo
Puedes afinar todo lo que quieras sin renunciar a que la pieza se sujete, porque la capa que agarra no baja contigo.
Ojo con esto: la documentación avisa de una consecuencia que conviene tener presente. «Cambiar ese valor requerirá con toda probabilidad ajustar la calibración de la primera capa en tu impresora». Si tocas ese valor, la altura de la boquilla que tenías afinada deja de valer, y toca repasarla siguiendo la guía de la primera capa.

Las capas macizas se cuentan en capas, no en milímetros

Aquí hay un efecto de segundo orden que pilla a todo el mundo desprevenido, y es de los que arruinan una pieza sin que se entienda por qué.

Las tapas de arriba y de abajo se configuran por número de capas, no por grosor. Así que si bajas la altura de capa a la mitad y dejas el mismo número de capas macizas, la tapa de tu pieza pasa a tener la mitad de espesor.

El resultado son agujeros que dejan el relleno a la vista, o una superficie que se hunde. La pieza no ha empeorado por el ajuste: ha empeorado porque el ajuste arrastró otro sin avisar.

Si bajas la altura……y no tocas nada más
De 0,20 a 0,10 mmTu tapa pasa a tener la mitad de espesor
De 0,20 a 0,15 mmPierde una cuarta parte
Y al revés, subes a 0,30La tapa engorda y gastas de más

Los laminadores traen el remedio y conviene conocerlo: junto al número de capas se puede fijar un grosor mínimo de pared, y ese sí está en milímetros. Con eso puesto, el programa añade las capas que hagan falta al cambiar la altura.

Altura variable: no tener que elegir un solo valor

Queda la función que resuelve el dilema entero, y es de las menos usadas del laminador pese a estar a un clic.

La documentación de la altura variable la describe así: el programa «te permite definir distintas regiones de tu modelo para imprimirlas con distinta altura de capa, y suaviza automáticamente la transición entre ellas».

Y declara lo que se gana: «esto puede dar tiempos de impresión bastante más cortos con un sacrificio mínimo de la calidad».

Fina donde hace falta Detalle Recto Cada zona con lo que necesita
La misma pieza puede llevar capas finas en la cara y gruesas en el pedestal. Nadie mira un cilindro liso buscándole los escalones.

Hay un aviso en esa misma página que conviene leer antes de usarla en serio: «ten en cuenta que todas las instancias del objeto se ven afectadas por la herramienta de altura variable». Si tienes cuatro copias en la placa, lo que pintes en una les pasa a las cuatro.

Se puede hacer de forma automática, a mano o combinando las dos. Seleccionas el modelo, abres la herramienta en la barra superior y pintas: el botón izquierdo añade detalle y el derecho lo quita.

Cuándo conviene subirla, y no pasa nada

Casi toda la conversación sobre este ajuste va hacia abajo, como si subirlo fuera una rendición. No lo es: hay piezas en las que las capas gruesas son la decisión correcta.

  • Prototipos y pruebas de encaje. Quieres saber si la pieza vale, no que quede bonita. Una capa gruesa te da la respuesta en la mitad de tiempo.
  • Piezas grandes y sencillas. Una caja, un soporte, una base: sin curvas suaves no hay escalones que disimular.
  • Lo que vas a lijar y pintar de todas formas. El acabado lo va a dar la imprimación, así que pagar horas por una superficie que vas a cubrir es tirar el tiempo. El proceso lo recorre la guía de pintado.
  • Piezas que se ven de frente. Si la cara importante mira al techo, los escalones quedan en los laterales, donde nadie los busca.

Hay un caso más que merece la pena nombrar, porque va contra la costumbre: las torres delgadas. Cuantas más capas tenga una pieza alta y fina, más veces tiene la máquina que volver al mismo sitio, y más ocasiones hay de que algo se tuerza por el camino.

Subir la altura ahí no solo ahorra horas: recorta el número de ocasiones que tiene la impresión de irse al traste.

Y hay un premio extra que no se ve en la estimación. Menos capas son menos arranques de línea, menos costuras alineadas en la misma vertical y menos vibración acumulada en una pieza que de por sí es inestable. Cada capa que no imprimes es una capa que no puede salir mal.

La regla práctica que se saca de todo lo anterior: mira tu pieza y pregúntate dónde va a caer la vista. Si la respuesta es «en una superficie horizontal», sube la altura sin remordimientos.

Tres dudas frecuentes

¿Las capas finas hacen la pieza más resistente?

No es lo que decide la resistencia. Ahí manda el número de paredes, y ese es otro ajuste del mismo menú.

¿Por qué mi programa no me deja poner el valor que quiero?

Porque no puede superar el diámetro de la boquilla. PrusaSlicer directamente da error si lo intentas.

¿Existen alturas «mágicas» según el motor?

Es una creencia muy repetida. En impresoras actuales el paso del eje Z es lo bastante fino como para que no sea el criterio con el que elegir.


La próxima vez que te tiente bajar la altura de capa, mira primero dónde está el detalle que quieres mejorar. Si está en una cara horizontal, guarda las horas: ese detalle lo decide la boquilla.

¿Con qué altura imprimes por defecto, y cuándo fue la última vez que la cambiaste a conciencia?

Créditos de imágenes

  • Foto de wiiki-3d.com — original del sitio (portada generada)

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