Imprimir con resina: guía para tu primera impresión
Por John David · escrito y revisado a mano
La máquina se para, levantas la tapa y la pieza está ahí colgando, mojada y goteando. Todavía no se puede coger con la mano, ni dejar encima de la mesa, ni darla por terminada.
Imprimir con resina reparte el trabajo entre la máquina y tú. Ella tarda unas horas; lo que viene después son otros veinte minutos de los que casi nadie habla antes de comprar. Aquí tienes el recorrido entero, con tiempos y con las tres cosas que cambian según tu modelo.
La mesa de trabajo para imprimir con resina
La máquina viene en una caja. El resto no, y sin el resto no se puede terminar una pieza.
Empieza por los guantes, porque son la única parte que no admite improvisación. Formlabs pide en su documento de seguridad «non-reactive nitrile or neoprene gloves» para evitar el contacto de la piel con la resina líquida y con el líquido de lavado.
Prusa, en su página de soporte, lo dice igual de corto: guantes para evitar el contacto directo con la piel.
Los dos coinciden también en qué hacer si te manchas: agua y jabón en la zona afectada, cuanto antes. Y Prusa añade el aviso que conviene leer dos veces, porque no todo el mundo reacciona igual a estos materiales: si aparece picor o sarpullido después del contacto, deja de usar la máquina y consulta a un médico.
Las gafas de seguridad son la segunda casilla. Formlabs las recomienda «particularly during post-processing», que es cuando se corta, se lija y saltan trozos de soporte.
La ventilación es la tercera, y aquí las marcas no dicen exactamente lo mismo. Prusa afirma que la resina produce vapores y que hay que mantener la habitación ventilada mientras se imprime, y recomienda una mascarilla sencilla. Formlabs sostiene que sus resinas no exigen ventilación especial por no llevar ciertos compuestos volátiles, pero pone una condición muy concreta igualmente.
Su documento de seguridad cifra la sala en «at least three full air exchanges per hour» y prohíbe expresamente trabajar en espacios cerrados sin ventilación, como un armario o un cuarto trastero pequeño. Traducido a la práctica: el sitio de la máquina de resina no es un armario, es una habitación con ventana.
Si todavía estás decidiendo si esta tecnología te conviene, la comparación completa está en FDM frente a resina. Aquí damos por hecho que la máquina ya está en casa.
Antes de darle a imprimir: hueca y con dos agujeros
Un modelo que en filamento saldría bien puede arruinarse en resina por un motivo puramente geométrico, y se decide en el programa.
Vaciar la pieza por dentro ahorra resina y reduce la fuerza que tira de ella en cada capa. Hasta ahí, ventaja clara. El problema aparece cuando se vacía y se deja cerrada.
Elegoo lo explica en su guía para principiantes sin rodeos: en un modelo hueco hay que añadir al menos dos agujeros para evitar que se forme una zona de vacío en el centro y para poder limpiarlo por dentro. Sin ellos queda resina líquida encerrada, y esa cavidad cerrada trabaja como una ventosa contra el fondo de la cubeta.
La orientación es la otra decisión del programa. Elegoo recomienda colocar el modelo en ángulo para reducir la superficie de contacto de los soportes y mejorar la salida de la resina, y dejar hacia arriba la cara con más detalle, porque abajo la tapan los soportes.
Si «soportes» o «laminar» todavía te suenan a idioma ajeno, cada término está definido en una sola línea dentro del glosario de impresión 3D.
La resina no se echa tal cual en la cubeta
El bote lleva semanas quieto en una estantería, y eso acaba notándose en cómo imprime.
Prusa manda agitarlo bien unos diez segundos antes de cada uso, con el tapón bien apretado. Elegoo dice lo mismo con otras palabras en su guía, porque la resina se asienta si ha estado mucho tiempo parada. No es manía de fabricante, es que los componentes se separan.
Con una excepción que la propia Prusa señala: algunas resinas de fundición y dentales no se agitan, porque les entran burbujas de aire. Si el bote lo indica, se remueve con suavidad en vez de sacudirlo.
El segundo dato lo marca el termómetro de la habitación, y sorprende a quien llega desde el filamento. Prusa fija el margen entre 18 y 32 °C y explica el porqué: por debajo cambia la viscosidad de la resina. Un taller frío no da un error en pantalla, da piezas que fallan sin motivo aparente.
| Qué | Cuánto | Por qué |
|---|---|---|
| Agitar el bote | 10 segundos | los componentes se separan |
| Temperatura | 18–32 °C | en frío cambia la viscosidad |
| Guardado | bote opaco | la luz la endurece |
El guardado tiene su propia regla, y viene del mismo sitio. La resina se cura con luz ultravioleta, y la luz del sol también lo es: por eso Prusa manda guardarla lejos de la luz y en botes opacos. Nunca en una botella de bebida; y si no queda más remedio, etiquetada de forma que se lea a la primera.
Y una última comprobación antes de comprar el bote: la longitud de onda. Prusa recuerda que hay que mirar siempre a qué longitud de onda se solidifica la resina y que sus máquinas están calibradas para las de 405 nm. Es el número que aparece en la etiqueta, y no todas las máquinas aceptan lo mismo.
Lo que sale de la máquina todavía no es la pieza
La impresión termina y la pieza queda cubierta de resina líquida sin curar. Eso no aparece en los vídeos de doce segundos, y es la mitad del trabajo.
El lavado disuelve esa capa. Elegoo da entre dos y cinco minutos sumergida o removiéndola con suavidad en alcohol isopropílico o en el líquido de lavado. Formlabs describe el mismo principio para sus máquinas: remojar y mover a la vez es lo que arrastra la película líquida de la superficie.
Después toca secar, y este paso se salta con demasiada facilidad. Formlabs es explícito: con disolventes volátiles como el alcohol isopropílico hay que dejar secar la pieza al menos 30 minutos para que el disolvente se evapore del todo, con ventilación mientras tanto. Y nunca meterla en el curado mojada.
El curado con luz ultravioleta es el que termina de endurecer la pieza. Elegoo da entre dos y cinco minutos en su estación de curado según el tamaño del modelo, y avisa de algo poco intuitivo: si la pieza entra húmeda al curado pueden aparecerle manchas blancas.
Una vez curada, ya es una pieza normal y se puede lijar, imprimar y pintar como cualquier otra. Los granos de lija y las capas de imprimación los tienes paso a paso en cómo pintar piezas 3D, y sirven igual para resina que para filamento.
Eso sí, no esperes las propiedades mecánicas del filamento. La propia tabla de materiales de Prusa describe la resina estándar como frágil y no apta para piezas mecánicas: gana en detalle y pierde en resistencia frente a algo impreso en PLA.
Los tres puntos donde cada marca manda otra cosa
Esta es la sección que más disgustos ahorra, porque casi todo lo que se lee en internet sobre resina se escribe como si hubiera una sola forma de hacerlo.
El orden de quitar los soportes lo decide el fabricante de tu máquina. Formlabs los coloca al final de su lista de acabado —lavar, secar, curar y después quitar soportes— mientras que Elegoo, en su guía de la Saturn, los quita nada más despegar la pieza de la plataforma, antes del lavado. Son dos fabricantes serios diciendo lo contrario.
La nivelación de la plataforma es el segundo punto. En una Elegoo Mars de las primeras, el propio fabricante publica el procedimiento manual con llave Allen de 3 mm y un folio A4 debajo de la plataforma.
En las Mars 5 y las Saturn 4, la misma marca vende la plataforma con nivelación automática por sensor. Ahí no hay folio que valga.
| Punto | Depende de | Dónde mirar |
|---|---|---|
| Soportes | la marca | guía de acabado |
| Nivelación | el modelo | manual del modelo |
| Lavado | la resina | etiqueta del bote |
El tercero es con qué se lava. El alcohol isopropílico es lo habitual, pero existen resinas lavables con agua —Elegoo y otras marcas las venden como tales— y entonces el bote de alcohol sobra. Lo dice la etiqueta de tu resina, no el vídeo que estés viendo.
Ninguna de las tres cosas se puede adivinar. Se miran en el manual del modelo concreto antes de la primera impresión, igual que se mira cualquier otra cosa al elegir una impresora.
Cuando la plataforma sale vacía
En los foros de fabricante, la pregunta que más se repite entre quienes empiezan con resina no es sobre calidad ni sobre detalle: es que la pieza no aparece en la plataforma, o que se queda pegada al fondo de la cubeta.
Es lo que en filamento sería encontrarte la pieza suelta encima de la cama, y como allí, las causas son pocas y se comprueban en orden.
Prusa las enumera en su artículo sobre impresiones que no aparecen. Tiempo de exposición insuficiente; resina vieja o separada; alcohol isopropílico en la cubeta o en la plataforma; y avería de la pantalla o del panel de LED.
Lo de la resina separada tiene truco. Prusa explica que si lleva mucho tiempo en la cubeta se separan sus componentes, y que aunque la máquina la agite al moverse puede no bastar: hay que removerla con la espátula, o con el dedo enguantado, hasta que el color vuelva a ser uniforme.
Y el del alcohol es de los que se sufren una sola vez. Si la plataforma sigue mojada cuando arranca la impresión, ese alcohol repele la resina y la pieza no agarra. La solución es secarla antes de empezar, sin más.
Que las capas de abajo agarren o no es, en resina, lo que decide la impresión entera — igual que pasa con la primera capa en una máquina de filamento.
Lo que sobra no va al desagüe ni a la basura
Queda resina en la cubeta, alcohol sucio en el bote de lavado y papel manchado. Nada de eso es basura normal, y esta es la parte que más se salta la gente.
La resina líquida se trata como un producto químico peligroso. Prusa lo escribe con signo de exclamación en su artículo de seguridad: los botes de resina, vacíos o llenos, no van a la basura corriente, y hay que seguir la normativa del país sobre residuos peligrosos. Menciona los contenedores públicos que suele haber cerca de las gasolineras.
Formlabs dice lo mismo desde su lado: limpiar los derrames en cuanto ocurren y seguir la normativa local para desechar residuos de resina y disolvente usado. Ninguno de los dos fabricantes ofrece un atajo, porque no lo hay.
Con el alcohol hay un aviso añadido que no es de residuos sino de incendio. Formlabs recuerda que se evapora deprisa y que sus vapores son inflamables: lejos del calor, de las chispas y de cualquier llama, y con los botes cerrados siempre que se pueda.
Un apunte que vale para toda la casa: Prusa incluye en su lista que la resina no quede a mano de los niños ni de los animales. Es la misma lógica que cualquier producto de limpieza bajo el fregadero, y en un hobby que se hace en el salón conviene decirlo en voz alta.
Por dónde empezar
Antes de la primera impresión, haz dos cosas: busca en el manual de esa máquina el orden de los soportes y si la plataforma se nivela a mano, y comprueba que la habitación donde va a vivir la máquina tiene ventana.
Con eso y una caja de guantes, el resto es repetir el recorrido de arriba hasta que salga solo. ¿Qué es lo que más te está costando de la resina, la impresión o todo lo que viene después?
Créditos de imágenes
- Foto de Formlabs Inc. — licencia CC BY 2.0, vía Flickr.
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