ABS: cómo imprimirlo sin warping ni malos olores

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Ficha del filamento ABS con bobina, valores de temperatura altos y el aviso de camara cerrada
El ABS pide calor y encierro. Sin cámara cerrada, la pieza se levanta antes de terminar.

Pocas cosas frustran tanto como volver a la impresora después de tres horas y encontrar la pieza con las esquinas curvadas hacia arriba, medio despegada de la cama como una teja bajo el sol. Si te ha pasado, casi seguro estabas trabajando con ABS.

Imprimir con ABS tiene fama de difícil, y en parte se la ha ganado a pulso: es un material quisquilloso con la temperatura, alergico a las corrientes de aire y poco indulgente con las prisas.

Pero cuando le coges el punto, se convierte en uno de los filamentos más útiles del banco de trabajo, porque aguanta golpes, calor y esfuerzo mecánico en una liga en la que el PLA ni siquiera juega.

Esta guía va al grano: qué es exactamente el ABS, por qué se deforma tanto, cómo dejar la impresora configurada paso a paso y cómo abordar el alisado con vapor de acetona sin jugarte la salud ni la casa.

Qué es el ABS y por qué merece la pena

El ABS (acrilonitrilo butadieno estireno) es el mismo plástico con el que se fabrican piezas de coche, carcasas de electrodomesticos y los ladrillos de Lego de toda la vida. Es un termoplástico derivado del petróleo, más duro y tenaz que el PLA, y con una virtud que lo distingue: soporta bastante más temperatura antes de empezar a reblandecerse.

Lo que ganas al elegir ABS:

  • Resistencia al impacto: encaja golpes sin astillarse, justo donde el PLA falla y salta en pedazos.
  • Tenacidad: flexiona un poco antes de ceder, en lugar de partirse en seco.
  • Aguante térmico: tolera piezas al sol, dentro de un coche aparcado o cerca de focos de calor moderado sin ablandarse (su temperatura de reblandecimiento ronda los 100 grados C, frente a los 55-60 del PLA).
  • Se lija y se alisa con acetona: permite acabados muy suaves, casi de pieza inyectada.

Por eso el ABS es un habitual en piezas funcionales, carcasas, soportes mecánicos y repuestos que van a trabajar de verdad, no solo a decorar una estantería.

ABS: lo difícil es el alrededor boquilla 230–250 °C cama 95–110 °C ventilador 0–20 % dificultad alta Necesita recinto y ventilación sin recinto se despega; sin ventilar, humos
Compara esta ficha con la del PLA y verás dónde está la exigencia: la cama casi duplica su temperatura y el ventilador prácticamente se apaga. Ese ventilador parado no es un capricho — enfriar rápido un ABS es la receta segura para que las esquinas se levanten. Y el recinto cerrado no es opcional en piezas de cierto tamaño.

Qué necesitas para imprimir con ABS correctamente

A diferencia del PLA, el ABS no perdona los ajustes improvisados. Pide temperaturas altas y, sobre todo, pide que esas temperaturas se mantengan estables de la primera a la última capa.

ParámetroValor recomendado
Temperatura de boquilla230 - 250 grados C
Temperatura de cama caliente95 - 110 grados C
Ventilador de capaApagado o al mínimo
Retracción (directo)0,8 - 2 mm
Retracción (bowden)3 - 7 mm
Velocidad de impresión40 - 60 mm/s (moderada)
Cerramiento (enclosure)Muy recomendable, casi obligatorio en piezas grandes
⚠️ Ojo con esto: habitación ventilada e impresora cerrada, siempre: los vapores del ABS no son broma. Y el ventilador de capa apagado salvo en puentes — el ABS quiere enfriar despacio o te lo dirá levantando esquinas.

Empieza por la mitad de cada rango y ajusta según tu filamento: cada marca funde un poco distinto, así que una torre de temperatura es la forma más rápida de encontrar tu punto.

Un truco útil es imprimir la primera capa unos 5 grados más caliente y a la mitad de velocidad; así se ancla con fuerza antes de que empiecen los problemas.

Lo del ventilador suele descolocar a quien viene del PLA. Con PLA el ventilador ayuda a solidificar rápido y afina los detalles. Con ABS, ese enfriamiento brusco es precisamente lo que genera las tensiones internas que acaban en warping.

La norma general es dejarlo apagado o al mínimo, y activarlo solo un poco en detalles muy finos, como puentes cortos o texto pequeño.

El cerramiento (una carcasa o caja alrededor de la impresora) no es un lujo: retiene el aire caliente en torno a la pieza y evita que el plástico se enfríe de forma desigual mientras se construye. En impresoras abiertas, el ABS en piezas grandes es una lotería.

Seca el rollo si lleva meses abierto

El ABS absorbe bastante menos agua que el PETG o el nailon, así que rara vez lo necesita de verdad. Cuando le hace falta avisa: chasquidos en la boquilla, hilos que antes no salían y capas que se despegan entre sí.

Su rango es 65-80 °C durante 2-4 horas. El aparato, el método y cómo guardarlo después para no repetirlo están en la guía de secado de filamento.

Por encima de ese rango manda siempre la ficha del rollo, que puede pedir bastantes más horas: Polymaker indica 70 °C durante 6 h para su PolyLite ABS.

El techo no son los mm/s: es el caudal

La velocidad de la tabla es de arranque. Lo que limita de verdad es el caudal que la boquilla funde, y en ABS y ASA queda entre 10 y 16 mm³/s.

Medirlo, y cuánto recortar el resultado antes de darlo por bueno, está resuelto en la guía de flujo: vale igual para cualquier material.

El enemigo número uno al imprimir con ABS: el warping

El warping es la deformación que aparece cuando distintas zonas de la pieza se enfrían a ritmos distintos. El plástico se contrae al enfriarse, y si una esquina baja de temperatura antes que el centro, esa esquina tira hacia arriba y termina despegándose de la cama.

En ABS el efecto es más acusado que en casi cualquier otro material común, porque su contracción al enfriar es notablemente mayor.

El recinto le quita golpe a la caída 205 22 PLA cae 183 240 22 ABS solo cae 218 240 50 con recinto cae 190
Aquí está, en un número, por qué el ABS se levanta y el PLA no. No es que el ABS sea "difícil": es que recorre 35 °C más de caída térmica, y toda esa contracción extra acaba tirando de la base. Y también explica qué hace exactamente un recinto — no calienta la pieza, sino que sube el suelo de temperatura al que enfría, devolviendo al ABS una caída parecida a la del PLA.

Cómo plantar cara al warping

  • Cama caliente en su punto: 95-110 grados C mantienen la base de la pieza lo bastante caliente (Polymaker sitúa la cama del ABS entre 90 y 110 °C y la considera crítica para la adhesión y para contener la contracción) para que no se contraiga de golpe.
  • Ventilador de capa parado: es el ajuste que más gente trae heredado del PLA y el que más warping causa. Enfriar a soplidos contrae los bordes antes que el centro, que es justo el mecanismo del problema.
  • Brim o raft: el brim (un borde extra alrededor de la pieza) amplia el área de contacto y reparte la tensión en los bordes. El raft (una base completa debajo) ayuda todavía más cuando la pieza apoya sobre poca superficie.
  • Cerramiento: como se ha dicho, un ambiente caliente y estable reduce la diferencia de temperatura entre el centro y los bordes, que es el origen del problema.
  • Fuera corrientes de aire: una ventana abierta, el aire acondicionado o incluso alguien que abre una puerta al lado pueden bastar para enfriar una esquina antes de tiempo. Coloca la impresora resguardada de esas corrientes.
  • Adhesivos para la cama: barra de pegamento, laca en spray, superficies texturizadas o la clásica "papilla de ABS" (recortes de filamento disueltos en un poco de acetona) hacen que la primera capa se agarre en serio.

Ninguna de estas medidas obra milagros por si sola. Lo que funciona es combinar dos o tres: por ejemplo, cama a la temperatura correcta, un brim generoso y un cerramiento casero con una caja de carton o metacrilato bastan para dejar el warping bajo control en la gran mayoría de piezas.

Seguridad al imprimir con ABS

Este es el apartado que muchos principiantes se saltan, y no deberían. Al fundirse, el ABS libera humos y partículas ultrafinas, entre ellas estireno, un compuesto que no conviene respirar de forma prolongada. No significa que imprimir con ABS sea peligroso de por si, pero si exige sentido común:

  • Imprime en una zona ventilada, con salida de aire al exterior si es posible.
  • Evita las habitaciones cerradas donde pasas muchas horas, como un dormitorio o un despacho pequeño sin ventilación.
  • El cerramiento, siempre con salida de aire o combinado con un extractor cercano; de lo contrario acumulas los humos justo dentro de un espacio ya cerrado.
  • No toques el hotend ni la cama caliente: alcanzan temperaturas que causan quemaduras graves, ni con la impresora en marcha ni recién terminada. Mantén alejados a niños y mascotas.

Postprocesado con vapor de acetona

Uno de los motivos por los que mucha gente elige ABS es que se puede alisar con vapor de acetona hasta lograr un acabado brillante, sin líneas de capa visibles.

La idea es exponer la pieza a los vapores dentro de un recipiente cerrado durante unos minutos: el disolvente funde ligeramente la superficie exterior y la deja lisa. Con unos minutos suele bastar; pasarse arruina los detalles finos.

El vapor derrite solo la superficie Recién salida se ven capas Con vapor fluye y rellena Seca lisa y brillante Inflamable: ventilado y lejos de llamas
El alisado no lima nada: la acetona disuelve unas micras de la superficie, el plástico ablandado fluye por tensión superficial y las ondulaciones entre capas se igualan solas antes de volver a endurecer. Es rápido de más — unos minutos de sobra redondean detalles finos y pueden deformar la pieza, así que conviene ir mirando.

Advertencia de seguridad importante: la acetona es un líquido altamente inflamable y sus vapores también lo son. No la uses nunca cerca de llamas, chispas, cigarrillos ni fuentes de calor, y evita cualquier método que caliente la acetona de forma directa: el vapor en frío es más que suficiente y mucho más seguro.

Trabaja siempre en un espacio bien ventilado, no respires los vapores directamente, usa guantes resistentes a disolventes y mantén el recipiente lejos de niños y mascotas. No es un proceso recomendable para principiantes que no se hayan informado antes sobre el manejo seguro de disolventes.

Para que se usa el ABS habitualmente

  • Piezas funcionales y mecánicas que reciben esfuerzo o impacto.
  • Carcasas de electrónica, soportes y repuestos para casa o taller.
  • Piezas expuestas a calor moderado, como accesorios cerca de motores o en el interior de un vehiculo.
  • Prototipos que luego se pulen o pintan, gracias a su buena respuesta al lijado y al acabado con acetona.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi ABS se despega siempre de la misma esquina?

Suele ser la esquina más expuesta a una corriente de aire o la que cae sobre una zona más fría de la cama. Revisa si hay ventanas, aires acondicionados o ventiladores cerca, y comprueba con un termómetro o unas piezas de prueba que la cama caliente por igual en toda su superficie.

¿Puedo imprimir ABS sin cerramiento?

Con piezas pequeñas y bajas, si; con piezas grandes o altas se vuelve muy cuesta arriba. Un cerramiento improvisado, aunque sea una caja de carton con un hueco para el extrusor, mejora los resultados de forma notable.

¿Necesito un extractor de humos para imprimir ABS en casa?

No es estrictamente obligatorio, pero si vas a imprimir a menudo es muy recomendable. Como mínimo, asegúrate de tener ventilación natural y de no quedarte muchas horas en la misma habitación mientras la impresora trabaja.

¿El ABS y el ASA son lo mismo?

Se parecen en dureza y en temperatura de impresión, pero el ASA aguanta mucho mejor el sol y la intemperie sin volverse quebradizo, mientras que el ABS es más barato y más fácil de encontrar. Para exteriores, ASA; para uso general y económico, ABS.

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