PETG: guía para imprimir sin fallos
Si el PLA se te queda corto porque las piezas se te parten al primer golpe o se comban al sol de la ventana, el PETG es casi siempre el siguiente paso. Es uno de los filamentos más agradecidos de la impresión 3D doméstica: conserva buena parte de la comodidad del PLA, pero con una resistencia mecánica y térmica de otra categoría. Eso sí, tiene carácter propio, y quien llega desde el PLA sin tocar un solo parámetro suele acabar con telarañas de plástico por toda la pieza o con un objeto pegado a la cama que no hay quien despegue.
En esta guía vas a aprender a imprimir con PETG sin fallos: qué es, cuándo compensa usarlo, qué temperaturas pide y cómo atajar los problemas típicos antes de que te arruinen la impresión.
Qué es el PETG y por qué se ha vuelto tan popular
El PETG (tereftalato de polietileno glicolizado) es un primo del PET de las botellas de agua, al que se le añade glicol para que no cristalice al imprimirse y resulte menos quebradizo. El resultado se sitúa justo entre el PLA y el ABS: ni tan rígido y dócil como el primero, ni tan exigente como el segundo, que reclama cámara cerrada y una buena extracción de humos.
Sus grandes bazas son:
- Resistencia mecánica alta: aguanta impactos y cargas mucho mejor que el PLA, sin esa rotura seca y frágil tan típica.
- Algo de flexibilidad: cede y se dobla antes de partirse, lo que le va perfecto a piezas que reciben golpes o vibraciones.
- Buen comportamiento a la intemperie: encaja mucho mejor que el PLA el sol y los vaivenes de temperatura, que dejan al PLA blando y deformado en un día de verano.
- Aguanta la humedad ya impreso: una pieza terminada en PETG convive bien con el agua, así que sirve para macetas, soportes de exterior o accesorios de baño.
- Buena unión entre capas: las piezas suelen ser más sólidas en el eje Z que las de PLA, con menos tendencia a delaminarse.
Usos ideales del PETG
- Piezas funcionales y mecánicas: soportes, engranajes de poca carga, carcasas.
- Objetos de exterior: macetas, apoyos de jardín, señalética.
- Piezas en contacto con humedad o salpicaduras de agua.
- Repuestos que deben encajar un golpe sin astillarse.
No es, en cambio, la mejor elección cuando buscas un acabado mate impecable o detalles muy finos: ahí el PLA suele quedar más limpio.
Temperaturas para imprimir con PETG
Uno de los tropiezos más habituales al saltar del PLA al PETG es dejar los ajustes de temperatura tal cual. El PETG pide más calor, tanto en la boquilla como en la cama:
| Parámetro | Rango recomendado |
|---|---|
| Temperatura de boquilla | 230 °C - 250 °C |
| Temperatura de cama | 70 °C - 85 °C |
| Velocidad de impresión | Algo menor que con PLA (reduce entre un 10 % y un 20 %) |
| Ventilación de capa | Moderada (nunca al máximo como con PLA) |
Empieza por el centro del rango (unos 240 °C de boquilla y 75 °C de cama) y ajusta desde ahí según cómo salga la pieza. Cada bobina y cada marca tienen su punto dulce. Si quieres ver cómo se compara el PETG con otros materiales, echa un vistazo a nuestra tabla completa de temperaturas de impresión por material.
Advertencia de seguridad: la boquilla y la cama caliente llegan a temperaturas capaces de provocar quemaduras serias en cuestión de segundos. Deja que la impresora se enfríe antes de tocar esas zonas y mantén a niños y mascotas alejados mientras trabaja. Aunque el PETG no desprende humos peligrosos como el ABS, imprime siempre en una habitación bien ventilada.
Los retos del PETG y cómo resolverlos
El PETG carga con fama de "pegajoso" y de dejar hilos con más facilidad que el PLA. No es mala suerte ni un defecto del material: es su comportamiento normal cuando no ajustas un par de parámetros clave.
Stringing (hilos entre piezas)
El PETG es especialmente propenso al stringing porque a su temperatura de trabajo se vuelve muy fluido. Cuando el cabezal se desplaza entre dos zonas sin extruir, un hilillo de plástico se escapa por la boquilla y queda colgando de un lado a otro.
- Sube un poco la distancia de retracción respecto a la que usas con PLA. Como orientación, en extrusores directos suele bastar 1-2 mm, y en montajes bowden entre 4 y 6 mm; parte de ahí y afina.
- Aumenta ligeramente la velocidad de retracción para que el filamento se retire antes de que empiece a gotear.
- Baja la temperatura de la boquilla dentro del rango (por ejemplo, de 245 °C a 235 °C) si los hilos persisten: menos calor, menos fluidez.
- Activa el "combing" o "evitar cruzar perímetros" en tu laminador para que el cabezal no pasee sobre huecos vacíos.
Si quieres afinar esto paso a paso, tenemos una guía dedicada para calibrar la retracción y eliminar los hilos.
Adhesión excesiva a la cama
Aquí el problema es el contrario del PLA: el PETG se agarra tan bien al vidrio que, al enfriarse, puede quedar prácticamente soldado a la superficie. Forzar el despegue con una espátula es la mejor forma de arrancar una lasca de vidrio o de romper la pieza.
- Aplica una capa fina de pegamento en barra sobre el vidrio antes de imprimir: hace de separador y facilita el despegue una vez la cama está fría.
- Como alternativa, una pasada ligera de laca para el pelo cumple la misma función sin dañar el vidrio.
- Deja que la cama se enfríe del todo antes de retirar la pieza. Al enfriarse el PETG se contrae y muchas veces se suelta solo, con un simple chasquido.
- Evita imprimir sobre PEI desnudo sin separador si ya has sufrido piezas imposibles de despegar: con PETG, ese acabado puede agarrar en exceso.
Enfriamiento y velocidad
A diferencia del PLA, que agradece el ventilador a tope desde las primeras capas, el PETG quiere un enfriamiento moderado. Demasiado aire debilita la unión entre capas y te deja piezas frágiles; demasiado poco arruina puentes y voladizos. Un término medio, alrededor del 30-50 % de ventilación a partir de la primera capa, suele ir bien.
Rebajar la velocidad de impresión frente al PLA también ayuda: el PETG es más viscoso y necesita algo más de tiempo para depositarse limpio, sobre todo en detalles finos y en las primeras capas.
El PETG es higroscópico: por qué importa secarlo
Igual que el PLA o el nailon, el PETG va absorbiendo humedad del ambiente con el tiempo. Un filamento húmedo no se aprecia a simple vista, pero al pasar por el hotend el agua atrapada se evapora de golpe y provoca:
- Chisporroteos o pequeños "pops" audibles al extruir.
- Superficies con burbujas, rugosas o de aspecto opaco en lugar de brillante.
- Más stringing de lo normal, aun con la retracción bien calibrada.
- Pérdida de resistencia mecánica en la pieza terminada.
Si notas estos síntomas, seca el filamento en un deshidratador o en el horno a baja temperatura (siguiendo lo que indique el fabricante, normalmente en torno a 65 °C durante 4-6 horas; no subas mucho más, porque el PETG empieza a reblandecerse cerca de los 80 °C). Después guárdalo en una caja hermética con gel de sílice entre impresión e impresión.
Problemas comunes y soluciones rápidas
- La pieza se despega a mitad de impresión: sube unos grados la cama y comprueba que el separador (pegamento o laca) esté bien repartido.
- Capas mal fusionadas o pieza quebradiza: baja la ventilación de capa y sube un poco la temperatura de boquilla.
- Rezumado constante por la boquilla (oozing): baja algo la temperatura y revisa la retracción; el PETG gotea más que el PLA por lo fluido que es.
- Primera capa irregular o con huecos: reduce la velocidad de la primera capa y revisa el nivelado; el PETG perdona menos una altura de boquilla mal ajustada.
- Piezas imposibles de despegar: nunca imprimas PETG directo sobre vidrio o PEI sin aplicar antes pegamento en barra o laca.
Preguntas frecuentes
¿El PETG es más difícil de imprimir que el PLA?
No es más difícil, pero sí más sensible a un par de ajustes concretos: retracción, temperatura y adhesión a la cama. Una vez calibrados, imprimir con PETG es tan estable como con PLA, y a menudo más tolerante con los errores de diseño gracias a su flexibilidad.
¿Puedo usar la misma boquilla que uso para PLA?
Sí, una boquilla de latón estándar va perfectamente para PETG en uso doméstico normal. Solo necesitarás una boquilla endurecida si sueles imprimir PETG con carga abrasiva (por ejemplo, con fibra de carbono) de forma habitual.
¿Necesito una cámara cerrada para imprimir PETG?
No es imprescindible. El PETG no es tan sensible a las corrientes de aire como el ABS, aunque una cámara semicerrada, o simplemente alejar la impresora de ventanas y corrientes, ayuda a mantener una temperatura ambiente más estable, sobre todo en piezas grandes.
¿Por qué mi pieza en PETG sale con hilos si ya calibré la retracción con PLA?
Cada material pide su propio perfil de retracción; los valores que te funcionan en PLA no se trasladan tal cual al PETG. Y si el problema persiste, comprueba la humedad del filamento: un PETG húmedo genera hilos por mucho que la retracción esté bien.
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