PETG: guía para imprimir sin fallos

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Ficha del filamento PETG con bobina y valores de boquilla 230-250 grados y cama 70-85 grados
El PETG aguanta más que el PLA, pero se suelda al vidrio si la cama va demasiado caliente.

Si el PLA se te queda corto porque las piezas se te parten al primer golpe o se comban al sol de la ventana, el PETG es casi siempre el siguiente paso.

Es uno de los filamentos más agradecidos que hay en impresión 3D doméstica: conserva buena parte de la comodidad del PLA, pero con una resistencia mecánica y térmica de otra categoría.

Eso sí, tiene carácter propio, y quien llega desde el PLA sin tocar un solo parámetro suele acabar con telarañas de plástico cubriendo la pieza, o con un objeto pegado a la cama que no hay quien despegue.

Aquí vas a aprender a imprimir con PETG sin fallos: qué es, cuándo compensa usarlo, qué temperaturas pide y cómo atajar los problemas típicos antes de que te arruinen la impresión.

PETG: el punto medio boquilla 230–250 °C cama 70–85 °C ventilador 30–50 % dificultad media Nunca sobre vidrio desnudo se suelda y arranca una lasca de la cama
La ficha del PETG puesta al lado de la del PLA explica por qué es el siguiente paso lógico: mismo tipo de máquina, sin recinto, pero con resistencia real. Lo que cambia de verdad es el ventilador — bajarlo del 100 % al 30-50 % es lo que permite que las capas se fundan entre sí, y también lo que hace que los voladizos salgan menos limpios que en PLA.

Qué es el PETG y por qué se ha vuelto tan popular

El PETG (tereftalato de polietileno glicolizado) es un primo del PET de las botellas de agua, al que se le añade glicol para que no cristalice al imprimirse y resulte menos quebradizo.

El resultado se sitúa justo entre el PLA y el ABS: ni tan rígido y dócil como el primero, ni tan exigente como el segundo, que reclama cámara cerrada y una buena extracción de humos.

Si lo que buscas es que la pieza doble en vez de aguantar, el PETG no es tu material: ahí manda el TPU y el filamento flexible, que juegan en otra liga.

Sus grandes bazas son:

  • Resistencia mecánica alta: aguanta golpes y cargas muy por encima del PLA, sin esa rotura seca y frágil tan típica.
  • Algo de flexibilidad: cede y se dobla antes de partirse, lo que le va perfecto a piezas que reciben golpes o vibraciones.
  • Buen comportamiento a la intemperie: encaja el sol y los vaivenes de temperatura mucho mejor que el PLA, que dejan al PLA blando y deformado en un día de verano.
  • Aguanta la humedad ya impreso: una pieza terminada en PETG convive bien con el agua, así que sirve para macetas, soportes de exterior o accesorios de baño.
  • Buena unión entre capas: las piezas suelen ser más sólidas en el eje Z que las de PLA, con menos tendencia a delaminarse.

Usos ideales del PETG

  • Piezas funcionales y mecánicas: soportes, engranajes de poca carga, carcasas.
  • Objetos de exterior: macetas, apoyos de jardín, señalética.
  • Piezas en contacto con humedad o salpicaduras de agua.
  • Repuestos que deben encajar un golpe sin astillarse.

No es, en cambio, la mejor elección cuando buscas un acabado mate impecable o detalles muy finos: ahí el PLA suele quedar más limpio.

Temperaturas para imprimir con PETG

Un tropiezo clásico al saltar del PLA al PETG: dejar los ajustes de temperatura tal cual. El PETG pide más calor, tanto en la boquilla como en la cama:

Parámetro Rango recomendado
Temperatura de boquilla entre 230 y 250 °C
Temperatura de cama 70 °C - 85 °C
Velocidad de impresión Algo menor que con PLA (reduce entre un 10 % y un 20 %)
Ventilación de capa Moderada (nunca al máximo como con PLA)
⚠️ Ojo con esto: en cama de cristal, laca o fijador SIEMPRE — no para que agarre más, sino como separador. El PETG suelda tan fuerte que al despegar la pieza puede llevarse una lasca de vidrio.

Empieza por el centro del rango (unos 240 °C de boquilla y 75 °C de cama) y ajusta desde ahí según cómo salga la pieza. Cada bobina y cada marca tienen su punto dulce. Si quieres ver cómo se compara el PETG con otros materiales, echa un vistazo a la tabla completa de temperaturas de impresión por material.

Tres números del laminador que el PETG no comparte con el PLA

La temperatura es media receta. La otra media son tres valores que se guardan en el perfil del filamento, nunca en el de la impresora: el caudal cambia de una marca a otra y hasta de un color a otro.

  • Flujo: el PETG es denso y pegajoso, y con el flujo por defecto suele salir con superficies rugosas o abultadas. Se corrige con el test de Flow Rate del laminador, paso a paso aquí.
  • Pressure advance: en Klipper el valor típico del PETG ronda 0,04-0,08 s, medido con una torre TUNING_TOWER. En Marlin la unidad es otra y no se intercambia: con M900 K, PETG en directo ~0,2-0,4 y en bowden ~0,8-1,5. El método está en la guía de retracción.
  • Caudal máximo: el techo del PETG no son los mm/s, son los mm³/s que la boquilla puede fundir. En PETG suele quedar entre 8 y 15 mm³/s, por debajo del PLA porque es más viscoso. Cómo se mide: el caudal, paso a paso.

Advertencia de seguridad: la boquilla y la cama caliente llegan a temperaturas capaces de provocar quemaduras serias en cuestión de segundos. Deja que la impresora se enfríe antes de tocar esas zonas y mantén a niños y mascotas alejados mientras trabaja. Aunque el PETG no desprende humos peligrosos como el ABS, imprime siempre en una habitación bien ventilada.

Los retos del PETG y cómo resolverlos

El PETG carga con fama de "pegajoso" y de dejar hilos con más facilidad que el PLA. No es mala suerte ni un defecto del material: es su comportamiento normal cuando no ajustas un par de parámetros clave.

Stringing (hilos entre piezas)

El PETG es especialmente propenso al stringing porque a su temperatura de trabajo se vuelve muy fluido. Cuando el cabezal se desplaza entre dos zonas sin extruir, un hilillo de plástico se escapa por la boquilla y queda colgando de un lado a otro.

  • Sube un poco la distancia de retracción respecto a la que usas con PLA. Como orientación, en extrusores directos suele bastar 1-2 mm, y en montajes bowden entre 3 y 7 mm; parte de ahí y afina.
  • Aumenta ligeramente la velocidad de retracción para que el filamento se retire antes de que empiece a gotear.
  • Baja la temperatura de la boquilla dentro del rango (por ejemplo, de 245 °C a 235 °C) si los hilos persisten: menos calor, menos fluidez.
  • Activa el "combing" o "evitar cruzar perímetros" en tu laminador para que el cabezal no pasee sobre huecos vacíos.

Si quieres afinar esto paso a paso, hay una guía dedicada para calibrar la retracción y eliminar los hilos.

La cola es para que agarre MENOS Sin separador se lleva una lasca del vidrio Con cola o laca cede antes que el vidrio
Con PETG el problema es el contrario del que da el PLA: no es que no se pegue, es que se pega demasiado. Esa capa fina de pegamento en barra no la pones para agarrar más, sino para agarrar menos — actúa de sacrificio entre el plástico y el vidrio. Y la otra mitad del truco es paciencia: espera a que la cama enfríe del todo, porque casi siempre la pieza se despega sola.

Adhesión excesiva a la cama

Aquí el problema es el contrario del PLA: el PETG se agarra tan bien al vidrio que, al enfriarse, puede quedar prácticamente soldado a la superficie. Forzar el despegue con una espátula es la mejor forma de arrancar una lasca de vidrio o de romper la pieza.

  • Aplica una capa fina de pegamento en barra sobre el vidrio antes de imprimir: hace de separador y facilita el despegue una vez la cama está fría.
  • Como alternativa, una pasada ligera de laca para el pelo cumple la misma función sin dañar el vidrio.
  • Espera a que la cama esté fría del todo antes de sacar la pieza. Al perder calor el PETG se contrae y muchas veces se suelta solo, con un simple chasquido.

El caso peor no es el vidrio, es la lámina PEI lisa: el PETG llega a fundirse con ella y arranca trozos de recubrimiento al retirar la pieza. Prusa lo dice sin rodeos en su ficha del material — no imprimas sobre la lámina PEI lisa, porque la adhesión puede ser demasiado fuerte.

La salida buena es cambiar de superficie: una lámina texturizada o satinada, de las de recubrimiento en polvo, suelta la pieza sola al enfriar. Sobre PEI liso el pegamento en barra de más arriba sigue valiendo, pero ahí ya no protege la pieza: protege la placa.

Enfriamiento y velocidad

A diferencia del PLA, que agradece el ventilador a tope desde las primeras capas, el PETG quiere un enfriamiento moderado. Demasiado aire debilita la unión entre capas y te deja piezas frágiles; demasiado poco arruina puentes y voladizos. Un término medio, alrededor del 30-50 % de ventilación a partir de la primera capa, suele ir bien.

Rebajar la velocidad de impresión frente al PLA también ayuda: el PETG es más viscoso y pide algo más de tiempo para asentarse limpio, y eso se nota en los detalles finos y en las capas de arranque.

El PETG es higroscópico: por qué importa secarlo

Igual que el PLA o el nailon, el PETG va absorbiendo humedad del ambiente con el tiempo. Un filamento húmedo no se aprecia a simple vista, pero al pasar por el hotend el agua atrapada se evapora de golpe y provoca:

  • Chisporroteos o pequeños "pops" audibles al extruir.
  • Superficies con burbujas, rugosas o de aspecto opaco en lugar de brillante.
  • Más stringing de lo normal, aun con la retracción bien calibrada.
  • Pérdida de resistencia mecánica en la pieza terminada.

Si notas estos síntomas, seca el filamento en un deshidratador, o en el horno a temperatura suave (mira la ficha del fabricante: Polymaker indica 65 °C durante 6 horas para su PETG y Prusa, 55 °C durante 6 horas; no subas mucho más, porque el PETG solo aguanta hasta unos 80 °C).

Después, a una caja bien cerrada con gel de sílice hasta que vuelvas a usarlo.

No cambiaste el ajuste: cambió el agua 1 La bobina absorbe agua del aire 2 A 230 °C esa agua hierve dentro 3 Las burbujas revientan: chasquidos 4 Hilos y capas que no pegan Si suena a palomitas, es humedad
El PETG es higroscópico: absorbe humedad del aire aunque el rollo parezca perfecto. Y el fallo no se parece a un fallo de humedad — se parece a stringing, a subextrusión o a una temperatura mal puesta. De ahí que tanta gente pase días recalibrando la retracción cuando lo único que necesitaba era secar la bobina.

Problemas comunes y soluciones rápidas

  • La pieza se despega a mitad de impresión: sube unos grados la cama y comprueba que el separador (pegamento o laca) esté bien repartido.
  • Capas mal fusionadas o pieza quebradiza: baja la ventilación de capa y sube un poco la temperatura de boquilla.
  • Rezumado constante por la boquilla (oozing): baja algo la temperatura y revisa la retracción; el PETG gotea más que el PLA por lo fluido que es.
  • Primera capa irregular o con huecos: reduce la velocidad de la primera capa y revisa el nivelado; el PETG perdona menos una altura de boquilla mal ajustada.
  • Piezas imposibles de despegar: nunca imprimas PETG directo sobre vidrio o PEI sin aplicar antes pegamento en barra o laca.

Preguntas frecuentes

¿El PETG es más difícil de imprimir que el PLA?

No es más difícil, pero sí más sensible a un par de ajustes concretos: retracción, temperatura y adhesión a la cama. Una vez calibrados, imprimir con PETG es tan estable como con PLA, y a menudo más tolerante con los errores de diseño gracias a su flexibilidad.

¿Puedo usar la misma boquilla que uso para PLA?

Sí, una boquilla de latón estándar va perfectamente para PETG en uso doméstico normal. Solo necesitarás una boquilla endurecida si sueles imprimir PETG con carga abrasiva (por ejemplo, con fibra de carbono) de forma habitual.

¿Necesito una cámara cerrada para imprimir PETG?

No es imprescindible. El PETG no es tan sensible a las corrientes de aire como el ABS, aunque una cámara semicerrada, o simplemente alejar la impresora de ventanas y corrientes, ayuda a mantener una temperatura ambiente más estable, sobre todo en piezas grandes.

¿Por qué mi pieza en PETG sale con hilos si ya calibré la retracción con PLA?

Cada material pide su propio perfil de retracción; los valores que te funcionan en PLA no se trasladan tal cual al PETG. Y si el problema persiste, comprueba la humedad del rollo: un PETG con agua dentro genera hilos por mucho que la retracción esté bien.

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