Temperaturas de impresión por material (tabla completa)
Por John David · escrito y revisado a mano

Piezas que salen envueltas en telarañas de plástico, capas que se separan con solo mirarlas, superficies ásperas como papel de lija… antes de culpar a la impresora, mira el termómetro. Y en casi todos esos casos el culpable no es la máquina: es la temperatura.
Las temperaturas de impresión 3D son, con la velocidad y la retracción, de los ajustes que más pesan en el resultado final. Y, sin embargo, es de los que peor se entienden cuando uno empieza.
En esta guía tienes una tabla con los rangos orientativos de boquilla y cama para los materiales más habituales en FDM, la diferencia real entre esas dos temperaturas, cómo calibrar tu propio filamento sacando una torre de temperatura y cómo interpretar las señales de que algo va demasiado caliente o demasiado frío.
Temperatura de boquilla y temperatura de cama: temperaturas de impresión 3D que no se deben confundir
Son dos ajustes independientes que controlan cosas distintas, y confundirlos es de los tropiezos más habituales cuando uno empieza.
Temperatura de la boquilla (hotend)
Es el grado de calor al que llega el filamento justo antes de salir por el nozzle. De ella depende que el plástico fluya bien, que las capas se suelden entre sí y que el material se pueda extruir a la velocidad que le estás pidiendo.
Una boquilla demasiado fría no llega a fundir el material lo suficiente; una demasiado caliente lo vuelve casi líquido y pierde el control de la forma.
Temperatura de la cama (bed)
Es la temperatura de la superficie de impresión. Su misión principal es sujetar la primera capa y evitar que las esquinas se despeguen mientras la pieza se enfría, el clásico warping.
No influye directamente en cómo fluye el plástico, pero sí en cómo se comporta la pieza durante la impresión, sobre todo en materiales que se contraen mucho al enfriarse, como el ABS o el ASA.
Hay un matiz que casi todas las guías se saltan y que cambia lo que hay que tocar cuando falla. El warping lo provoca la contracción del plástico al enfriarse.
Una pieza puede estar pegada a la cama como una lapa y levantar igualmente las esquinas, porque las capas de arriba encogen y tiran de las de abajo hasta vencerlas.
La cama caliente ayuda manteniendo templada la base mientras el resto se enfría, de modo que esa tensión no llega a acumularse. Eso explica de paso por qué las cifras de cama del ABS parecen tan altas.
Tabla de temperaturas por material
Considera estos valores un punto de partida fiable para empezar a calibrar, no una verdad grabada en piedra. Úsalos como referencia y afínalos con tu propia impresora y tu propio filamento.
| Material | Temp. boquilla (rango) | Temp. cama (rango) | Ventilador |
|---|---|---|---|
| PLA | 190 - 220 °C | 50 - 60 °C | 100% desde la 2ª-3ª capa |
| PLA+ | 200 - 225 °C | 50 - 60 °C | 80 - 100% |
| PETG | 230 - 250 °C | 70 - 85 °C | 30 - 50% |
| ABS | 230 - 250 °C | 95 - 110 °C | 0 - 20% (o apagado) |
| ASA | 235 - 255 °C | 95 - 110 °C | 0 - 20% (o apagado) |
| TPU | 210 - 230 °C | 30 - 60 °C | 30 - 60% |
| Nylon (PA) | 240 - 300 °C | hasta 110 °C | 0 - 30% |
| PC (policarbonato) | 270 - 275 °C | 100 - 115 °C | — |
| Con fibra (carbono, vidrio) | 240 - 285 °C según la base | 70 - 110 °C según la base | — |
El guion de la columna del ventilador significa que la ficha del fabricante no da cifra para ese material, no que vaya apagado.
El nylon es una familia muy ancha: Prusa ajusta el suyo en 285 °C con la cama a 110 °C, y otras poliamidas trabajan bastante por debajo. Aquí, más que en ninguna otra fila, manda la ficha del rollo que tengas.
Los compuestos con fibra piden además boquilla endurecida: las fibras son abrasivas y se comen el latón. El acero conduce peor el calor, así que al montarlo puede hacer falta subir algo la temperatura.
¿Llega tu impresora a esas temperaturas?
Antes de mirar las filas de abajo del todo, comprueba qué hotend monta tu impresora, porque no todas llegan.
Donde el tubo blanco de PTFE baja hasta la boquilla, que es el montaje de buena parte de las máquinas de entrada, ese tubo pone un techo: por encima de 240 °C en trabajo continuado, y de 260 °C en cualquier impresión, la wiki de Polymaker dice que hace falta un hotend all-metal.
Y ojo, que «lleva PTFE» no basta para descartar una máquina. E3D documenta hotends donde el tubo entra hondo y aun así «el PTFE nunca está en ninguna de las zonas calientes». Lo que pone el techo no es llevar forro: es que el forro llegue cociéndose junto a la boquilla.
Eso deja fuera el policarbonato entero y casi todo el nylon, y recorta por arriba las filas del PETG, del ABS y del ASA, por mucho que el laminador te deje escribir el número sin protestar.
Los hotends all-metal no tienen ese techo. Si no sabes cuál llevas, busca «all-metal» o «alta temperatura» en la ficha técnica de tu modelo, y mientras no lo confirmes trabaja con el tope de 240 °C.
Tu rollo no es la tabla
Ten presente que cada marca e incluso cada color puede desviarse unos 5-15 °C respecto a estos rangos. Un PLA con pigmentos especiales (metalizados, glow in the dark, con purpurina) suele pedir algo más de temperatura que un PLA estándar del mismo tono base, porque esas cargas cambian cómo fluye el material.
Los fabricantes serios dejan escrita esa temperatura en la ficha técnica del rollo o en el propio embalaje, y ese dato siempre es mejor punto de partida que un valor genérico sacado de internet.
Con el TPU esa ficha manda más que con ningún otro material. Entre marcas hay flexibles que trabajan finos a 210 °C y otros que admiten hasta 235, y una tabla genérica no distingue cuál tienes tú en la mano.
Cómo calibrar la temperatura con una torre de temperatura
La torre de temperatura (temp tower) es el método más fiable y visual para dar con la temperatura óptima de un filamento concreto. Es un modelo dividido en bloques donde cada bloque se imprime a una temperatura distinta dentro de un mismo trabajo, de modo que al terminar tienes una comparación directa en la mano.
Y conviene hacerla pronto: la temperatura es el primer parámetro que se calibra, porque el flujo y los E-steps, el Pressure Advance y la retracción se afinan encima de la fusión que dé el hotend. Ajustarlos sobre una temperatura mala arrastra el error a todo lo demás.
Cómo se imprime y se lee la torre
- Consigue el modelo de la torre. Algunos laminadores la generan ellos solos; si el tuyo no, hay muchos gratuitos en los repositorios de modelos 3D, y varios vienen ya preparados para insertar los cambios de temperatura automáticamente mediante scripts del slicer.
- Configura el rango. Parte del rango de la tabla para tu material (por ejemplo, de 220 °C a 190 °C en un PLA, bajando 5 °C por bloque).
- Inserta los cambios de temperatura por capa. En Cura o PrusaSlicer puedes añadir el cambio en capas concretas a mano, o dejar que lo haga el script "Temperature Tower" si tu slicer lo incluye.
- Imprime la torre completa con el resto de ajustes (velocidad, retracción, ventilador) idénticos a los que usas a diario, para que el resultado represente tus impresiones reales y no un escenario de laboratorio.
- Evalúa cada bloque al terminar. Fíjate en el acabado superficial, la presencia de hilos (stringing), los voladizos (overhangs) bien definidos, los puentes (bridging) sin combarse y la unión entre capas al doblar o partir un trozo.
- Elige el bloque más frío que todavía no se separa. No busques el más bonito, busca el suelo: bajar grados mejora el detalle, los hilos y los puentes, y lo único que lo frena por abajo es que las capas dejen de soldarse entre sí. Ese bloque marca la temperatura de ese filamento.
Tu laminador ya la trae hecha (y en qué orden calibrar)
OrcaSlicer trae las pruebas integradas en un menú Calibration: la torre la genera el propio programa, con su G-code, sin descargar ningún modelo.
Su guía de calibración pone la Temperatura la primera de la lista, por delante de la Velocidad Volumétrica Máxima, el Pressure Advance, el Flujo y la Retracción.
La humedad enmascara la torre entera
Antes de gastar plástico en la torre, descarta esto. Si oyes popping, si silba la boquilla, si salen hilos finos y capas débiles, el problema casi nunca se arregla subiendo grados: es filamento húmedo.
El agua absorbida se vaporiza dentro del hotend y ninguna temperatura de boquilla lo compensa. Por eso arruina la prueba: los mismos síntomas salen en todos los bloques y ninguno queda limpio, así que la torre no te dice nada.
La regla al secar no depende del material: siempre por debajo de la temperatura a la que ese plástico se reblandece, su transición vítrea, nunca por encima.
La tabla de secado de Prusa lo dice por la consecuencia: pasarse de temperatura ablanda el filamento y las vueltas se pegan entre sí dentro del carrete.
Las temperaturas y los tiempos de cada material, y por qué pasarse de horas también estropea, están en la guía de secado. Para guardarlo después: caja cerrada, gel de sílice con indicador de color y un higrómetro barato dentro, por debajo del 20 % de humedad.
Síntomas de temperatura demasiado alta
Cuando el hotend va más caliente de lo que el material necesita, suelen aparecer estas señales:
- Stringing (hilos): finos filamentos que quedan tendidos entre partes separadas de la pieza, porque el plástico gotea mientras el cabezal cambia de sitio.
- Rezuma o babea por la boquilla hasta cuando se mueve sin extruir.
- Voladizos y puentes deformados: el material sale demasiado líquido, no se sostiene y termina combándose o colgando.
- Superficie con aspecto "quemado" o ligera decoloración, algo especialmente visible en PLA de colores claros.
- Pérdida de detalle en piezas chicas o de relieve fino, porque el plástico tarda más en solidificar y se corre antes de fijarse.
Síntomas de temperatura demasiado baja
El extremo contrario trae sus propios problemas, y a menudo más serios:
- Mala unión entre capas: la pieza se rompe o se delamina con facilidad porque las capas nunca llegan a soldarse del todo.
- Subextrusión: huecos, líneas incompletas y paredes con agujeritos, porque el material no fluye con la fuerza necesaria. Si subes los grados y los huecos siguen ahí, el fallo viene del flujo o de los E-steps.
- Atascos (clogs) en la boquilla: el filamento no se funde lo suficiente antes de pasar por el estrecho canal del nozzle, y eso puede acabar en un atasco total que te obligue a desmontar el hotend.
- Chasquidos en el extrusor: ese "clic clic" es el motor patinando, porque empuja un filamento que aún está demasiado duro para avanzar.
- Acabado rugoso o con grumos en lugar de una superficie uniforme.
Hay un atasco que no encaja en esta lista y conviene separarlo, porque el remedio es justo el contrario. Si la impresora deja de sacar plástico a media pieza, sigue moviéndose, no da ningún error y el extrusor hace clic, no va fría: es heat creep.
El calor ha subido por la garganta y ha reblandecido el filamento antes de tiempo, arriba, donde se hincha y se agarra. Es un fallo de refrigeración disfrazado de fallo de temperatura.
Prusa lo documenta y entre sus causas aparece justo la boquilla demasiado caliente, junto al ventilador del disipador sucio o parado. Subir grados ahí no arregla nada: lo empeora.
Imprimir muy despacio, o con capas muy finas, también lo provoca. Suena al revés y no lo es: el filamento en movimiento es lo que se lleva ese calor hacia abajo, así que si apenas se mueve, deja de hacerlo.
Enfriamiento por material: el otro lado de la ecuación
El ventilador de capa (part cooling fan) trabaja mano a mano con la temperatura de boquilla, así que lo más práctico es pensarlos como un mismo sistema.
Ojo con cuál miras, porque en el cabezal hay dos ventiladores. El de capa, que es este, enfría la pieza recién puesta y se ajusta por material.
El otro sopla sobre el disipador para mantener frío el cuerpo del hotend, va solo y no se toca. Si se para, el calor sube por la garganta y el filamento se atasca ahí arriba. Cuando abajo leas «ABS: casi sin ventilador», es el de capa.
- PLA y PLA+: agradecen mucho enfriamiento (idealmente al 100%). Solidifican rápido, y eso ayuda a conservar detalles finos, voladizos y puentes limpios.
- PETG: pide un enfriamiento moderado. Demasiado ventilador debilita la adherencia entre capas, uno de los puntos fuertes de este material; demasiado poco genera hilos y deforma los detalles pequeños.
- ABS y ASA: se imprimen casi sin ventilador, o con muy poco. Un enfriamiento agresivo provoca choque térmico entre capas, que se traduce en grietas, delaminación y más warping.
- TPU: un enfriamiento moderado ayuda a que las capas mantengan la forma sin perder la flexibilidad característica del material.
- Nylon: normalmente con poco o ningún ventilador, ya que necesita enfriarse despacio para no volverse quebradizo.
Advertencias de seguridad
Los números de esta tabla dejan de ser abstractos al ponerlos junto a algo conocido: la cama de un ABS trabaja por encima del punto de ebullición del agua, y la boquilla lo dobla con holgura.
- Boquilla y cama queman al primer roce, y siguen calientes bastante rato después del último movimiento. Guíate por lo que marca la pantalla, no por el tiempo que llevas esperando.
- El ABS —con el ASA y el nylon detrás— suelta humos y partículas mientras se funde. Pide aire que se renueve, y una carcasa cerrada con filtro resuelve eso mejor que una ventana abierta.
- El alcohol isopropílico de la limpieza arde. Úsalo con la máquina parada y donde corra el aire, nunca junto a una boquilla que ronda los 250 °C.
- La acetona del alisado de ABS arde igual, y su vapor también. Ni al lado de la impresora encendida ni cerca de nada que pueda dar una chispa.
- Una máquina trabajando no es sitio para manos pequeñas ni hocicos curiosos. Si el taller está en casa, la puerta cerrada forma parte del montaje.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si imprimo con la temperatura de fábrica del slicer sin calibrar?
En casi todos los casos funcionará razonablemente bien, sobre todo con PLA de marcas conocidas, porque los perfiles por defecto están pensados para ser seguros y genéricos. Aun así, calibrar con tu filamento concreto casi siempre mejora el acabado y hace la pieza más resistente.
¿Puedo usar la misma temperatura para todos los colores de una misma marca?
No siempre. Los pigmentos, y en especial los especiales (metalizados, con purpurina, translúcidos), pueden variar ligeramente la temperatura de fusión ideal. Si notas diferencias de calidad entre colores del mismo material, haz una pequeña torre de temperatura solo para ese color.
¿Por qué mi PETG tiene hilos aunque baje la temperatura?
Por lo pegajoso que es, el PETG tiende al stringing más que ningún otro. Si bajar la temperatura no basta, revisa la configuración de retracción: en este material suele tener más impacto que la temperatura por sí sola.
¿La temperatura de la cama influye en la de la boquilla?
No directamente; son sistemas de calefacción independientes. Pero con la cama demasiado fría, esa primera capa pierde calor antes de haber agarrado del todo, y ese fallo a veces se confunde con un problema de boquilla cuando en realidad es de cama.
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