Piezas 3D que no encajan: por qué sale otra medida
Por John David · escrito y revisado a mano
Diseñas un agujero de 3 mm para un tornillo M3, imprimes, y el tornillo no entra. Rebajas el modelo a 3,2 y ahora baila.
Cuando las piezas 3D no encajan, el problema casi nunca es que la impresora «mida mal». Es que un agujero y una pared exterior se equivocan en direcciones contrarias, y por eso corregir el tamaño a lo bruto arregla una cosa mientras rompe la otra.
Esta guía te deja con:
- Cómo comprobar en dos minutos si el fallo está en la máquina o en el modelo.
- Por qué ese cubo puede salirte clavado y la pieza seguir sin entrar.
- Los dos ajustes del laminador que existen justo para esto, y por qué van separados.
1. Mide antes de tocar nada
Sin una medida, cualquier ajuste es a ciegas. Imprime un cubo de prueba de 20 mm de lado y pásale el calibre por los tres ejes.
Anota tres números: X, Y y Z. Mide por el centro de cada cara, no por los bordes. Abajo la pieza va más ancha por el pie de elefante, y arriba puede quedar el rastro de la última capa.
Lo que buscas aquí no es una medida perfecta, es un orden de magnitud. Si el cubo se queda a una o dos décimas del nominal, ese error no explica que un tornillo M3 no entre: el que te sobra es diez veces mayor, y está en otro sitio.
2. Medir un agujero es más difícil que medir un cubo
Un cubo se mide apoyando el calibre en dos caras planas. Un agujero, no: las bocas del calibre son cuñas y buscan el punto más ancho, así que dan una lectura optimista casi siempre.
Y hay un problema añadido. Un agujero impreso rara vez es redondo del todo: suele quedar ligeramente ovalado, con el eje corto en la dirección en la que la boquilla entra y sale del contorno.
Tres formas de medirlo, de peor a mejor:
- Con el calibre. Sirve para saber si el error es de décimas o de milímetros, no para el valor fino.
- Con brocas. Prueba brocas de diámetro conocido, de 0,1 en 0,1. La primera que no entra te acota el agujero real mejor que el calibre.
- Con la pieza real. Si el agujero es para un tornillo M3, la prueba que vale es ese tornillo. Lo que importa no es el número, sino si entra.
3. Por qué el agujero sale pequeño y el eje sale gordo
Aquí está la parte que casi nadie cuenta, y es la que explica el cubo perfecto con la pieza que no entra.
La impresora no dibuja círculos. Dibuja segmentos rectos encadenados que se aproximan al círculo, y esos segmentos van por dentro de la línea ideal. El agujero acaba siendo el polígono inscrito: sale más pequeño que el número del diseño.
Con el contorno exterior pasa lo contrario. La boquilla deposita una línea que tiene anchura, y cualquier exceso de material engorda la pared hacia fuera. El eje sale con unas décimas de más.
De ahí sale la regla que más tiempo ahorra en esta guía: si tocas una sola cifra de escala, arreglas el agujero y estropeas el eje.
4. Por qué las piezas 3D no encajan: cinco causas
Antes de cambiar ajustes, ubica cuál es la tuya. Van ordenadas por lo que aparece de verdad, no por lo que suena más técnico.
| Qué ves | Causa probable | Por dónde empezar |
|---|---|---|
| El cubo mide bien, los agujeros no | El polígono inscrito | Compensación de agujero |
| Todo sale con unas décimas de más | Exceso de material | Flujo y E-steps |
| Solo falla la parte de abajo | Pie de elefante | Compensarlo en el laminador |
| El cubo mide 20,3 o 19,7 | Pasos por milímetro | Calibrar los ejes |
| Encaja recién sacada y luego no | Contracción al enfriar | El material y el cerramiento |
Las cuatro de la impresora, una a una
Las dos primeras filas se llevan casi todos los casos que llegan a los foros, y merecen una línea cada una.
El exceso de material engorda todo por igual: paredes, agujeros y esquinas. Se nota porque el cubo también se pasa, aunque sea por poco. Se corrige en el flujo, no en la escala.
El pie de elefante solo estropea las dos o tres primeras capas. Si la pieza encaja al derecho y no al revés, es esto y solo esto.
La contracción al enfriar es la más traicionera porque depende del material. Polymaker llama crítica la cama caliente del ABS precisamente para «minimizar la contracción mientras el material se enfría», mientras que del PLA destaca lo poco que se deforma. Así que una pieza que encajaba en PLA puede no hacerlo al reimprimirla en ABS con el mismo archivo.
El quinto sospechoso no es la impresora
Y hay un quinto sospechoso que no sale en la tabla porque no es de la impresora: el modelo. Un STL descargado puede venir de un diseño pensado para inyección o para mecanizado, donde las holguras son otras. Antes de calibrar nada, mira si el autor dice para qué proceso lo hizo.
La pista está en los propios agujeros del modelo. Si son exactamente 3,00 o 5,00 mm, el diseño no contaba con la impresión 3D. Los modelos hechos para imprimir suelen traer ya medidas raras —3,2 o 5,3— que son justo el margen incorporado.
5. Los dos ajustes que casi nadie separa
Los laminadores traen dos mandos distintos para esto, y la diferencia entre ellos es la del dibujo de arriba.
La documentación de OrcaSlicer los describe uno a uno. La compensación de agujero hace que los agujeros «se expandan o contraigan en el plano XY», la de contorno hace lo mismo con los contornos del objeto, y de las dos dice que sirven para cuando las piezas tienen problemas al ensamblar.
La wiki de Bambu Lab los separa con las mismas palabras. De la compensación de agujero dice que «solo afecta a los agujeros y no cambia el tamaño exterior del modelo»; de la de contorno, que mueve el tamaño XY «manteniendo sin cambios el tamaño de los agujeros».
En qué orden se tocan
El orden también importa, y esa misma guía lo pone por escrito. Antes de tocar ninguna de las dos compensaciones manda revisar y corregir la contracción del material, el pie de elefante, la humedad del filamento y el flujo.
O sea, primero la máquina —que el cubo dé 20—, después el flujo, y solo al final la compensación. Al revés estarás tapando un error mecánico con una corrección de software, y esa corrección dejará de valer en cuanto cambies de pieza.
De dónde sale el número
Y el valor no se adivina, se mide. El método de esa guía deja la casilla en 0 mm, manda imprimir una plantilla con agujeros de medida conocida y quedarse con el que acepta el tornillo sin bailar; ese número es la compensación.
Con calibre va más rápido, pero hay que dividir. La compensación desplaza el contorno, así que el diámetro del agujero crece el doble del valor que escribas. Si al agujero le faltan dos décimas, en la casilla va una.
Cómo se llama en cada laminador
Los nombres no viajan igual de un laminador a otro. En Bambu Studio están en Calidad → Precisión, como «XY Hole Compensation» y «XY Contour Compensation». En Cura el que mueve solo los agujeros se llama «Expansión horizontal de orificios».
PrusaSlicer es el caso raro, y ahorra un rato saberlo antes de abrir el menú. En su archivo de ajustes no hay ningún mando para agujeros. Solo «XY Size Compensation», en la categoría Avanzado, que encoge o agranda el objeto entero. Ahí el margen se pone en el modelo.
6. Cuando la culpa no la tiene el laminador
Tres casos en los que puedes calibrar toda la tarde sin arreglar nada, porque la culpa no es de la máquina.
- El modelo no lleva holgura. Un agujero de 3,0 mm para un tornillo de 3,0 mm no entra ni en metal. Los diseños pensados para imprimir dejan margen; los exportados de un CAD mecánico, muchas veces no.
- La pieza está deformada, no mal medida. Si una esquina se levantó, las cotas de arriba mienten. Eso es warping: el arreglo está en la cama, no en la escala.
- Estás midiendo sobre una capa mal puesta. Una primera capa demasiado aplastada ensancha la base varias décimas.
La holgura que necesita cada unión no es un número universal: depende del ajuste que busques. Imprime la misma pieza con 0,1, 0,2 y 0,3 mm de margen, pruébalas y quédate con la que entra sin forzar. Diez minutos de prueba ahorran diez modelos retocados a ojo.
7. Cuando son dos mitades que tienen que cerrar
Las piezas partidas en dos son un caso aparte, y el que más desespera: no falla un agujero, falla el encaje entero.
Si las mitades quedan separadas por una rendija, el culpable suele ser el pie de elefante de las dos. Cada base se ensanchó unas décimas y esas décimas se suman justo en la cara que tenía que cerrar. Compensarlo en las dos piezas cierra la junta sin tocar el modelo.
Prusa lo documenta para este caso exacto. Su corrección del pie de elefante existe porque la base queda más gruesa de lo debido, y avisa de que eso «puede ser un problema» cuando una pieza necesita encajar con tolerancias muy ajustadas. Qué valor poner y dónde vive esa casilla lo cuenta brim, raft y falda.
Cuando el estorbo son las clavijas
Si en cambio montan una sobre otra y no bajan del todo, mira las clavijas de alineación. Son cilindros pequeños, así que sufren el problema del polígono inscrito multiplicado: un pivote de 4 mm con su agujero de 4 mm no entra jamás.
La forma rápida de saber cuál de los dos es: pon las mitades cara con cara sin las clavijas. Si ahora cierran, el problema son las clavijas. Si sigue habiendo rendija, es el pie de elefante.
Con las clavijas hay un detalle más que conviene tener presente. El pivote es un contorno exterior y su agujero es un contorno interior, así que el error de cada uno tira en sentido contrario y se acumula igual que en la junta.
Por eso una clavija impresa casi nunca entra con la medida nominal: el pivote y su agujero necesitan margen, y ese margen no lo pone el laminador solo. Lo pones tú en el modelo o con la compensación de agujero, y cuánto hace falta se averigua probando, no copiándolo de una guía.
Y una precaución que ahorra reimpresiones: imprime primero una versión recortada, solo la zona de la junta y un centímetro alrededor. Sale en diez minutos en lugar de en cuatro horas y te dice lo mismo.
Preguntas frecuentes
¿Escalar la pieza al 101 % soluciona que no encaje?
Casi nunca, y suele empeorarlo. Escalar mueve el agujero y la pared en el mismo sentido, y el error de cada uno va en dirección contraria. Que los laminadores traigan dos casillas separadas para agujero y contorno viene justo de ahí.
¿Por qué el cubo mide bien y la pieza no?
Porque el cubo son cuatro paredes rectas y la pieza tiene agujeros. El cubo comprueba los ejes; no dice nada de cómo salen los círculos.
¿Es cosa de mi impresora o del modelo?
Mide el cubo. Si se queda a una o dos décimas de los 20 mm, la máquina no es la culpable y el ajuste va en el laminador o en la holgura del diseño.
¿Sirve el mismo valor para todos mis filamentos?
No. Cada material se contrae distinto al enfriarse, así que el valor se guarda por material. El ABS necesita más corrección que el PLA.
Y ahora qué
Imprime el cubo, apunta los tres números y mira en qué fila de la tabla caes. Con eso sabrás si te toca calibrar la máquina o tocar dos casillas del laminador, que son problemas distintos con soluciones distintas.
¿Cuál fue la pieza que no encajó: un agujero de tornillo, un eje, o dos mitades que tenían que cerrar?
Créditos de imágenes
- Foto de wiiki-3d.com — original del sitio (portada generada)
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