Reciclar filamento y piezas falladas: qué funciona
Por John David · escrito y revisado a mano
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Las impresiones que salieron mal, los soportes que arrancas y los trozos sueltos de filamento acaban en una bolsa, y la bolsa acaba en un rincón. El día que hay que vaciarla, cada web dice una cosa distinta sobre dónde va.
Aquí tienes lo que sirve para reciclar filamento y piezas usadas, ordenado por el trabajo que cuesta cada salida:
- Dónde no va, con la norma española delante.
- Las cuatro salidas que existen hoy.
- Qué cuesta fabricarte tu propio filamento en casa.
Respuesta rápida: una pieza impresa no es un envase, así que no va al contenedor amarillo, y el PLA no se descompone en el compost del jardín. Las salidas reales son cuatro: el punto limpio, los recicladores pequeños que sí quieren ese plástico, comprar filamento reciclado ya hecho, y generar menos residuo, que es la que más ahorra.
Cuánto plástico tiras de verdad
Antes de decidir dónde llevarlo conviene saber de cuánto hablamos, porque la bolsa del rincón engaña.
Un artículo revisado por pares del Rochester Institute of Technology recoge encuestas de 2019 que sitúan el material desperdiciado entre el 6 % y el 19 % de lo comprado.
Traducido a carretes: de cada diez kilos de filamento que pagas, entre 600 gramos y casi dos kilos no llegan a ser una pieza terminada.
Ese mismo trabajo ordena de dónde sale el material tirado: impresiones de prueba, prototipos que ya no valen, soportes e impresiones falladas.
Si las tuyas se sueltan de la cama cuando ya llevan media hora, o terminan con las cuatro puntas despegadas, el residuo tiene arreglo antes de ser residuo. Están las nueve causas de que una pieza no agarre y el arreglo del warping paso a paso.
El contenedor amarillo no es el de los plásticos
Este es el error que más se repite en España, y no lo digo yo. Ecoembes, la organización que coordina el reciclaje de envases aquí, lo pone el primero de su lista de errores comunes.
Su regla cabe en una frase. Al contenedor amarillo van envases de plástico, latas y briks; cualquier otro producto que esté hecho de plástico, pero no sea un envase, no va ahí.
Una pieza impresa no es un envase. Tampoco lo son los soportes, ni el churro de purga, ni el trozo de filamento que se quedó fuera de la bobina.
Ecoembes pone como ejemplo los juguetes rotos, que van al punto limpio, y da el dato que explica el lío: más de la mitad de los encuestados en su estudio con Kantar identifica los juguetes de plástico con el contenedor amarillo.
Si lees esto desde otro país, el color del cubo cambia y el fondo del asunto no. Los sistemas de recogida de envases están montados para envases, y una pieza impresa nunca lo fue. Busca cómo se llama ahí tu punto limpio o ecoparque, y pregunta qué plásticos admite.
«El PLA es biodegradable»: su fabricante dejó de decirlo
La otra creencia cómoda es que el PLA viene del maíz, así que se pudre solo en el jardín y no hay problema.
Prusa lo desmonta en su propio blog. El material solo se procesa en plantas de compostaje industrial, y las plantas dispuestas a aceptar PLA son, en sus palabras, prácticamente inexistentes.
Sobre el compost casero es todavía más claro. Según los estudios disponibles, dice, el PLA no se descompone en compost doméstico y no se recomienda añadirlo, entre otras razones por la liberación de microplásticos.
Y luego viene la frase que vale por toda esta sección. Prusa dejó de etiquetar sus filamentos de PLA como biodegradables en 2022, por ese motivo y contándolo en público. Un fabricante retirando de su etiqueta una palabra que vende no es algo que se vea a menudo.
Por el otro extremo, el artículo del Rochester Institute of Technology cita que el PLA tarda más de 80 años en descomponerse. Ese es el plazo real de la pieza que entierras en el huerto.
| Lo que oirás | Lo que pasa | Quién lo dice |
|---|---|---|
| «Es biodegradable» | Solo en planta industrial | Prusa |
| «Va al contenedor amarillo» | El amarillo es de envases | Ecoembes |
| «Al compost del jardín» | Ahí no se descompone | Prusa |
Nada de esto convierte al PLA en un mal material. Sigue siendo el más fácil de imprimir y con el que conviene empezar, y sus temperaturas y manías están en la guía del PLA. Lo que cae es la coartada de tirarlo a cualquier sitio.
Las cuatro salidas, y cuál te toca
Con los dos bulos fuera, quedan cuatro caminos de verdad. Van ordenados por el trabajo que exigen, de menos a más.
La salida 03 tiene truco bueno. Prusa mantiene un mapa mundial con filtro para localizar el punto de reciclaje más cercano, hecho junto a Precious Plastic, una organización de micro-reciclaje presente en más de cien países. En el mapa ves qué materiales pide cada proyecto y cómo contactar.
Y explica por qué a esa gente le interesa tu bolsa: comparado con lo que llega a un contenedor normal, el residuo de impresión 3D es homogéneo, limpio y de composición más o menos previsible. Para ti es un estorbo; para un reciclador pequeño es materia prima buena.
Reciclar filamento en casa: lo que cuesta de verdad
Esta es la salida que todo el mundo quiere y casi nadie mantiene. Conviene mirar el proceso completo antes de comprar nada.
El estudio del Rochester Institute of Technology describe su método, y es el mismo que tendrías en casa. Trituraron las piezas hasta partículas de 4 mm o menos, con cuatro a seis pasadas por la trituradora, y después tamizaron con una malla de 3 mm antes de extrudir.
O sea: triturar, volver a triturar, tamizar y solo entonces fabricar. Con dos máquinas distintas y su ruido.
Y ese es el dato que mejor retrata el asunto. Prusa fabrica su PLA reciclado en una fábrica, partiendo de sus propias bobinas rechazadas por control de calidad, un material limpio y de un solo tipo. Aun así su ficha declara ±0,05 mm de tolerancia. El Prusament virgen promete ±0,02.
Si con material perfecto y equipo industrial el margen se dobla largo, conviene bajar las expectativas de la trituradora del salón.
Los resultados mecánicos del estudio traen una sorpresa que no cuadra con el tópico. Su filamento 100 % reciclado dio un 48 % más de resistencia a la tracción que el filamento comercial de referencia, pero con un 41,3 % menos de ductilidad. En cristiano: piezas más duras y más frágiles, que rompen en seco en vez de doblarse.
El detalle que casi se pasa por alto es que los pellets vírgenes extrudidos en esa misma máquina se comportaron parecido. La fragilidad no venía de reciclar, venía de pasar el material por una extrusora de sobremesa.
Ese mismo artículo cita un trabajo anterior con un aviso que conviene guardar. El módulo elástico y la resistencia caen en cada ciclo, con una pérdida del 20 % al quinto pase. El plástico no se recicla infinitas veces.
Sobre el aire del taller conviene ser claro sin exagerar. Fundir termoplástico libera compuestos orgánicos volátiles y partículas ultrafinas, y eso vale igual para imprimir que para extrudir en casa.
UL Chemical Insights, el equipo que hay detrás de la norma de ensayo ANSI/CAN/UL 2904, ha medido más de 200 compuestos distintos en una sola impresión.
La medida que sirve tiene cifra, y por eso conviene el orden: un recinto ventilado baja las partículas un 99,7 % y los COV totales un 69,5 %; el filtrado HEPA con carbón activo se queda en un 95 % de las partículas. Ventilar gana a filtrar, y los dos ganan a abrir la ventana.
Comprar filamento reciclado ya hecho
Si lo que quieres es cerrar el círculo sin montar una fábrica, la vía cómoda es comprar el reciclado que ya existe. Tiene dos peculiaridades que más vale conocer antes.
- El color no se elige. El Prusament PLA Recycled sale de bobinas mezcladas sin pigmento añadido, así que cada lote tiene un color propio e irrepetible.
- La disponibilidad va a rachas. Su producción depende de cuánto residuo se genere, y el propio fabricante avisa de que las unidades en tienda son limitadas.
El fabricante también dice sin rodeos que su PLA normal da mejores resultados por su tolerancia más estricta, y recomienda el reciclado para piezas grandes que después se van a post-procesar y pintar. Ahí las variaciones de grosor no se ven, y el color de partida da igual porque desaparece bajo la imprimación.
Si ese es tu caso, el proceso de acabado lo tienes entero en cómo lijar, imprimar y pintar una pieza.
La salida que no cuesta nada: generar menos
Prusa cierra su artículo con la parte menos vistosa y más útil. La mejor gestión del residuo es no producirlo, y eso se decide en el laminador, un rato antes de que la máquina empiece.
Tres sitios donde mirar, en orden de lo que más pesa:
- Los soportes. Rotar la pieza para que necesite menos soporte quita material tirado y tiempo de máquina. El propio fabricante nombra el exceso de soportes y de relleno como los dos gastos evitables.
- El relleno. Bajarlo en las piezas que no van a soportar nada quita plástico de dentro sin que se note por fuera. Dónde está ese ajuste, en los ajustes básicos del laminador.
- Las piezas de prueba. Imprime el trozo que te interesa comprobar, no la pieza entera, cuando solo quieras ver si un agujero encaja.
Hay una cuarta fuente que depende de la máquina, y por eso va aparte. Si la tuya cambia de color con un sistema automático de carga, tipo AMS o IFS, cada cambio purga material y la torre de purga se lleva lo suyo.
En una impresora de un solo color ese residuo no existe, así que este párrafo no va contigo.
Lo que haría yo con esa bolsa
Sepárala hoy en dos cubos por material, PLA en uno y el resto en otro, y busca el punto limpio de tu municipio en el móvil mientras lo haces. Con eso queda resuelto lo esencial, y no has gastado un euro.
Lo demás viene solo: si un día encuentras un reciclador cerca en el mapa, tienes la bolsa lista para dársela. ¿Cuánto llevas acumulado ahora mismo, a ojo?
Mini-FAQ
¿Puedo tirar las piezas falladas al contenedor amarillo?
No. Ese contenedor es para envases de plástico, latas y briks, y una pieza impresa no es un envase. En España va al punto limpio, igual que un juguete roto.
¿El filamento reciclado imprime peor?
El de fábrica imprime bien, con dos peajes conocidos, el color y el grosor. Prusa declara ±0,05 mm de tolerancia en su PLA reciclado, y ±0,02 en su filamento virgen. Para piezas grandes que vas a pintar, ni lo notas.
¿Sirve de algo guardar los restos si no tengo trituradora?
Sí, y es lo más útil que puedes hacer. Los recicladores pequeños quieren precisamente eso, plástico limpio y de un solo tipo.
Si el carrete viejo se te rompe dentro de la máquina, mira antes qué hacer cuando el filamento se parte o no entra: a lo mejor no era para tirar.
Créditos de imágenes
- Foto de Creative Tools — licencia CC BY 2.0, vía Flickr.
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